lunes, 23 de octubre de 2017

internet de las cosas



Es un término del que escuchamos hablar constantemente. Internet de las cosas.
La idea que intenta representar queda bastante bien ilustrada por su nombre, cosas cotidianas que se conectan al Internet, pero en realidad se trata de mucho más que eso.
Para entender de qué va el Internet de las cosas debemos también comprender que sus fundamentos no son en lo absoluto nuevos. Desde hace unos 30 años que se viene trabajando con la idea de hacer un poco más interactivos todos los objetos de uso cotidiano. Ideas como el hogar inteligente, también conocido como la casa del mañana, han evolucionado antes de que nos demos cuenta en el hogar conectado para entrar al Internet de las cosas.


¿Cómo funciona el Internet de las Cosas? La clave está en las herramientas que convierten a los objetos en objetos inteligentes, permitiéndoles conectarse a Internet para ampliar las funciones que son capaces de realizar.

                                            

El hecho que todos los dispositivos «hablen» entre sí y registren información de todo tipo no está exento de riesgos como posibles «hackeos» y robos de datos.

Los dispositivos conectados se enfrentan, sin embargo, a dos problemas 
tecnológicos, que se encuentran interconectados entre sí, nunca mejor dicho. 

El primero es la batería, cuya capacidad no ha avanzado en los últimos años. No tenemos más que verlo en nuestros teléfonos móviles, cuya carga es incapaz de aguantar más de un día de uso. El segundo es la conectividad y el continuo manejo de información.


Está claro que todavía no estamos hablando de un estándar en cuanto a IOT, y falta algún tiempo para que la tecnología madure. Ahora nos encontramos en una fase parecida a la de «VHS y Beta», donde, dentro de unos años una tecnología se impondrá sobre el resto, pero todavía no se sabe cuál.  Además de la estandarización, todavía existen muchos desafíos que superar, cosas tan obvias, como que como que los dispositivos «IoT» sigan funcionando al cambiar de país.

El mundo está cambiando, el «IoT» está aquí, y se está abriendo paso poco poco a poco entre nosotros. Primero está afectando a las empresas, siendo parte de la «aclamada», transformación digital, sobre todo, en sus procesos productivos. Pero también está llegando a nosotros, como es el caso de las soluciones de parking público en la calle.

El sector industrial será otro de los beneficiados con la implementación del Internet de las cosas, que dará pie a la programación de actividades de reparación y mantenimiento, control y gestión centralizada de procesos, optimización de la cadena de producción e incluso respuesta inmediata a las demandas de producto.

En el ámbito energético, esta tecnología hará posible la monitorización remota y optimización del consumo energético, almacenamiento inteligente, sistemas de detección y actuación, etc.

Asimismo, aportará interesantes beneficios en el entorno sanitario y en la medicina. Por ejemplo, pueden usarse dispositivos para proporcionar datos operativos a tiempo real, habilitar sistemas de notificación de emergencia y vigilancia remota o supervisar y asegurar el bienestar de personas mayores o con enfermedades crónicas.

De este modo, el internet de las cosas se plantea como una tecnología de enorme utilidad a la hora de mejorar la eficiencia de los proveedores de productos y servicios.

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